Philosophica: Enciclopedia filosófica on-line http://www.philosophica.info Enciclopedia de filosofía en castellano es-ES 2006-2013 © Philosophica: Enciclopedia filosófica on-line philosophica@pusc.it philosophica@pusc.it Tue, 08 Jan 2013 09:00:00 GMT Wed, 15 May 2013 08:00:00 GMT http://blogs.law.harvard.edu/tech/rss http://www.philosophica.info/imagenes/logo_azul.png Philosophica: Enciclopedia filosófica on-line http://www.philosophica.info Tomás de Aquino http://www.philosophica.info/voces/aquino/Aquino.html Tomás de Aquino (1224/5 – 1274) es uno de los más eminentes e influyentes pensadores en la historia de la Iglesia Católica. Destaca por su capacidad para integrar y armonizar las variadas fuentes de la tradición intelectual que heredó, y por la claridad, concisión y orden de su pensamiento y de sus obras escritas. Aunque por profesión fue un teólogo, Tomás escribió abundantemente sobre cuestiones filosóficas, haciendo sustanciales contribuciones en diversos campos, especialmente en teoría del conocimiento, antropología filosófica, teoría de la acción, ética, teoría del derecho, y sobre todo, en metafísica. Stephen L. Brock V-0076 Tue, 15 May 2013 08:00:00 GMT Leonardo Polo http://www.philosophica.info/voces/polo/Polo.html Con ocasión del fallecimiento del filósofo, ha sido actualizada la voz, sobre todo respecto a la biografía y la bibliografía Juan Fernando Sellés V-0013-2013 Tue, 16 Apr 2013 08:00:00 GMT Jacques Derrida http://www.philosophica.info/voces/derrida/Derrida.html Para bien o para mal, el nombre de Jacques Derrida ha pasado a la historia de la filosofía y las humanidades como sinónimo de la “Deconstrucción”, si bien desde un ámbito estrictamente académico actualmente se le está re-situando dentro de una categoría más amplia denominada “Filosofía de la diferencia”, junto a la obra de otros filósofos como Michel Foucault o Gilles Deleuze. De cualquiera manera, la compleja obra de Jacques Derrida se caracteriza por una gran proliferación de nuevos términos no exclusivamente conceptuales como por ejemplo son los de “différance”, “huella”, “suplemento”, “subyectil”, “párergon”, “espaciamiento”, “khora” o la misma “deconstrucción” que, juntos, conforman una crítica múltiple a la historia de la metafísica y la ontología occidental en tanto que “fonocéntrica”, “logocéntrica” o “falocéntrica”. Es desde este marco general de revisión de la racionalidad y los conceptos propiamente filosóficos que Jacques Derrida ejercerá su trabajo desde campos tan variados como la fenomenología trascendental, la filosofía del lenguaje, la semiótica estructuralista, la estética y las artes, el psicoanálisis, la teoría de género, la filosofía política, la filosofía de la historia, la filosofía del derecho y la teoría literaria. Ámbitos todos ellos en los que tratará de mostrar cómo, paradójicamente, sus mismas “condiciones de posibilidad” son y no pueden no ser, simultáneamente, sus “condiciones de im-posibilidad”. Jorge León Casero V-0075 Mon, 25 Feb 2013 08:00:00 GMT Estética http://www.philosophica.info/voces/estetica/Estetica.html Intentar exponer qué entiende hoy día el mundo filosófico por estética es una tarea muy complicada, hasta el punto de poder afirmar que “nadie, hoy, se atrevería a dar una definición no problemática de la estética” [Restaino 1991: 21]. Comprender tal complejidad requiere conocer el origen de esta disciplina y su sucesiva historia. La estética, como disciplina filosófica específica, es uno de los productos más propios del pensamiento moderno. Su origen, en efecto, se atribuye a Alexander Gottlieb Baumgarten quien en 1750 publicó su “Aesthetica” con la intención de reconducir al ámbito del saber científico el conocimiento sensible —la palabra griega “aisthesis” significa sensación o percepción—, incluida la percepción de la belleza. Sin embargo, quizá sea más cercano a la verdad atribuir a Kant el nacimiento de la nueva disciplina y la importancia que la filosofía sucesiva le atribuyó. Con Kant la estética cobra particular relevancia, convirtiéndose en una especie de sucedáneo de la metafísica presuntamente superada. Su objeto de estudio comenzó siendo la belleza, con particular atención a la belleza natural, pero ya con el romanticismo fue reemplazado por el arte; de este modo la estética se convirtió en filosofía del arte. Obviamente tanto la belleza como el arte habían sido objeto de reflexión por parte de la tradición filosófica anterior, pero a partir de una perspectiva distinta, metafísica, y sin pretender que su estudio constituyera una peculiar disciplina filosófica. Ignacio Yarza de la Sierra V-0074 Mon, 04 Feb 2013 08:00:00 GMT Relativismo Moral http://www.philosophica.info/voces/relativismo_moral/Relativismo_moral.html Aunque ciertamente el término relativismo moral no ha sido usual en la bibliografía filosófica hasta hace unos pocos decenios, no cabe duda de que muchas doctrinas éticas del pasado, sin darse a sí mismas este nombre ni ser consideradas explícitamente como tales por otros, merecen esta denominación. Así, por ejemplo, la conocida crítica de Kant a las éticas materiales se apoya en la demostración de que, según este pensador, todas ellas incurren en el relativismo moral [KpV, AA V: 21]. El relativismo moral debe ser distinguido con claridad del escepticismo moral. Mientras que el escepticismo en general y el moral en particular mantienen intacta la noción de verdad como correspondencia entre la creencia y la realidad, y únicamente dudan de si es posible estar plenamente seguros de haber alcanzado esta adecuación, es decir, niegan que el ser humano sea capaz de certeza objetiva, el relativismo, tanto el general como el específicamente moral, socava la noción misma de verdad, pues la identifica con la creencia subjetivamente firme. En una peculiar mezcla de humildad y orgullo, el relativista considera desmesurada la pretensión de conocer, aunque sea en una sola ocasión, la realidad misma, las cosas tal y como son. En su opinión, el ser humano debe conformarse con el parecer y renunciar al ser. Pero, a la vez, el relativista convierte al hombre en la medida de todas las cosas, incluida la verdad. Ahora bien medir la verdad equivale a establecerla o, lo que es lo mismo, crearla. Por consiguiente, de esta forma, bastaría creer algo para que ello fuese, eo ipso, verdadero. Naturalmente no verdad para todos, no una verdad objetiva, válida en sí misma, sino válida para aquel individuo que la tiene por verdadera (relativismo subjetivo o subjetivismo) o grupo de individuos que comparten la creencia en cuestión (relativismo cultural). Muchos pensadores —por ejemplo, E. Husserl, o, más recientemente, H. Putnam— han estimado que un relativismo total, o sea, que se extienda a todo objeto de conocimiento, es de suyo incoherente, tan absurdo como un escepticismo completo que niegue la posibilidad de cualquier conocimiento a la par que afirma el conocimiento de que no se puede conocer. Sea como fuere, el relativismo moral, que es el único del que aquí se va a hablar, no cae bajo esta crítica, porque reduce su alcance a un tipo de verdades: las éticas. Hemos de ver, pues, con qué argumentos se avala esta pretensión y cuál puede ser su fuerza. Juan José García Norro V-0073 Tue, 08 Jan 2013 09:00:00 GMT